La anfibología aparece cuando una frase está construida de forma ambigua y permite dos o más interpretaciones. En discursos persuasivos, esa ambigüedad se usa para prometer algo sin comprometerse a nada verificable.
Ejemplo
“Apoyaremos a los docentes con salarios atrasados.”
(Puede significar que se apoyará a docentes que tienen salarios atrasados o que se apoyará a docentes con salarios atrasados como política.)
Ejemplo aplicado (político)
“Subsidios para empresas con empleados despedidos.”
(No queda claro si se subsidia a empresas que despidieron o para evitar despidos.)
Ejemplo aplicado (místico)
“Guias espirituales con mensajes revelados.”
(Puede significar guias que reciben mensajes o guias con mensajes ya definidos.)
Por qué es falaz
- La conclusión depende de la interpretación más conveniente, no de lo dicho.
- Permite retractarse: “yo no quise decir eso”.
- Evita precisar términos clave y dificulta la verificación.
Cómo detectarla
- Oraciones con modificadores que pueden pegarse a dos partes distintas.
- Falta de referencias claras: quién, qué, cuándo, cómo.
- Promesas o slogans vagos con múltiples lecturas.
Cómo responder
- Pedir una reformulación precisa y no ambigua.
- Separar los sentidos posibles y preguntar cuál se sostiene.
- Exigir definiciones operativas de términos clave.