La apelación a las emociones busca que aceptemos una conclusión no por su evidencia, sino por el estado emocional que provoca (miedo, compasión, orgullo, enojo). Las emociones son humanas y válidas, pero no reemplazan pruebas.
Ejemplo
“Si no apoyas esta ley, no te importan las víctimas.”
(Se apela a la culpa para evitar discutir el contenido real de la ley.)
Ejemplo aplicado (político)
“Mira estas imágenes de víctimas; por eso debes apoyar la ley.” (La emoción reemplaza la evidencia.)
Ejemplo aplicado (místico)
“Este testimonio conmovedor prueba que la técnica funciona.” (El testimonio no sustituye pruebas.)
Por qué es falaz
- Desvía la atención del argumento hacia la reacción afectiva.
- Confunde empatizar con tener razón.
- Bloquea el análisis crítico al generar urgencia o indignación.
Cómo detectarla
- Cambio abrupto de datos a historias conmovedoras sin relación causal.
- Frases que fuerzan un juicio moral inmediato: “si no estás conmigo…”.
- Uso de imágenes o relatos extremos para justificar una conclusión general.
Cómo responder
- Separar la emoción del punto a evaluar: “Eso es triste, pero qué prueba?”.
- Pedir evidencia y criterios verificables.
- Reconocer la emoción sin conceder la conclusión.
Variantes frecuentes: